Muelle de equilibrio formado por dos paneles de HPL con forma de timón náutico, diseñados para uso exterior y anclados a un muelle metálico que proporciona un balanceo suave y estable. El juego incorpora un asidero superior y un reposapiés inferior, ambos fabricados en tubo de aluminio, que garantizan una sujeción firme y un apoyo estable durante el uso.
La estética temática reproduce un timón en tonos verde mar, con detalles decorativos que evocan el mundo marítimo y aportan un diseño reconocible que atrae a los más pequeños. La estructura cuenta con cantos redondeados, fijaciones seguras y materiales duraderos, asegurando resistencia al desgaste y un mantenimiento sencillo en áreas de juego.
El muelle favorece el desarrollo de la motricidad global al trabajar el equilibrio, la coordinación y el control postural mediante el movimiento de balanceo. Su diseño temático potencia la imaginación, la creatividad y el juego simbólico, mientras que el uso individual refuerza la autonomía, la autoestima y la autorregulación. En entornos compartidos, también estimula la interacción social y la adquisición de normas como la espera de turnos.
Muelle de equilibrio formado por dos paneles de HPL con forma de timón náutico, diseñados para uso exterior y anclados a un muelle metálico que proporciona un balanceo suave y estable. El juego incorpora un asidero superior y un reposapiés inferior, ambos fabricados en tubo de aluminio, que garantizan una sujeción firme y un apoyo estable durante el uso.
La estética temática reproduce un timón en tonos verde mar, con detalles decorativos que evocan el mundo marítimo y aportan un diseño reconocible que atrae a los más pequeños. La estructura cuenta con cantos redondeados, fijaciones seguras y materiales duraderos, asegurando resistencia al desgaste y un mantenimiento sencillo en áreas de juego.
El muelle favorece el desarrollo de la motricidad global al trabajar el equilibrio, la coordinación y el control postural mediante el movimiento de balanceo. Su diseño temático potencia la imaginación, la creatividad y el juego simbólico, mientras que el uso individual refuerza la autonomía, la autoestima y la autorregulación. En entornos compartidos, también estimula la interacción social y la adquisición de normas como la espera de turnos.